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martes, 23 de octubre de 2012

¡¡¡Bingo!!!

Señoras y señores, ladies and gentlemen, madames et monsieurs.

¡¡¡¡He encontrado curro = empleo = trabajo = ocupación!!!! 


Sí, sí. Después de un año de intensa y laboriosa búsqueda he triunfado. Y de qué manera. Es un trabajo de lo mío y encima en una super empresa. Estoy como loca.

Sin embargo, mi opinión sobre lo difíciles que están las cosas en este país y lo más difíciles que las ponen algunos no ha cambiado ni un ápice. Lo que pasa es que una es muy lista y muy insistente. Mi padre dice que soy "como la de la petaca". No se quien es esa distinguida señora (o señorita) ni a que se dedica, pero a lo que mi progenitor se refiere es que cuando quiero algo no paro hasta que lo consigo.

Y lo he conseguido.

Que nadie se lleve las manos a la cabeza que no pienso dejar de escribir. ¡¡¡Tranquilidad!!! Si para algo me ha servido este blog en estos meses es para expresar mis sentimientos, desahogarme y compartir mi experiencia con quien quisiera leerla. Y pienso seguir haciéndolo. Porque digo yo que los primeros días y meses en un trabajo dan para escribir. El nuevo siempre es el más tolili del departamento, el primero que llega por la mañana, el último que se va por la tarde, el que come solo, el último en elegir los días de vacaciones, el tontodelbote que se queda sin puentes (porque alguien tiene que haber en la oficina), etc, etc, etc.

Y también pienso seguir buscando trabajo. Porque en esta casa somos dos y de momento sólo se ha colocado la mitad.




lunes, 18 de junio de 2012

El teléfono que nunca suena


Vivo pegada al móvil. Debería relajarme, lo sé, pero como decía un anuncio de audífonos de la teletienda "no pierda un vuelo por no oír la llamada". Pues eso.

Del dormitorio a la cocina a la hora del desayuno, después a mi oficina, para volver otra vez a la cocina a la hora de comer y a la oficina por la tarde. Todo eso con el móvil en la mano. La casa no es muy grande, así que bastaría con dejarlo en un sitio fijo para oírlo si suena. Pero me siento más tranquila si va conmigo.

Es tal el bonding que tengo con mi smartphone que hasta me pongo nerviosa cuando voy en el Metro y no hay cobertura. Claro, seguro que justo ahora me llaman para alguna entrevista.

Para más inri, pensando en que el tráfico de mails iba a ser fluido y constante contraté una tarifa plana de datos para no perderme ninguno. Ahora que me he dado cuenta de que no me hace falta porque estoy siempre en casa con el ordenador encendido ya no me puedo dar de baja, porque la super oferta que contraté implicaba un compromiso de 18 meses. Un chollazo.

Pero nadie me llama para un trabajo. Nadie. Ni siquiera mi marido me llama para preguntarme qué tal estoy porque estamos todo el día en casa juntos.

Un momento, está sonando el teléfono.

¿Quién es? Mamá. 

Adoro a mi madre.