Mostrando entradas con la etiqueta entrevista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entrevista. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de junio de 2012

El teléfono que nunca suena


Vivo pegada al móvil. Debería relajarme, lo sé, pero como decía un anuncio de audífonos de la teletienda "no pierda un vuelo por no oír la llamada". Pues eso.

Del dormitorio a la cocina a la hora del desayuno, después a mi oficina, para volver otra vez a la cocina a la hora de comer y a la oficina por la tarde. Todo eso con el móvil en la mano. La casa no es muy grande, así que bastaría con dejarlo en un sitio fijo para oírlo si suena. Pero me siento más tranquila si va conmigo.

Es tal el bonding que tengo con mi smartphone que hasta me pongo nerviosa cuando voy en el Metro y no hay cobertura. Claro, seguro que justo ahora me llaman para alguna entrevista.

Para más inri, pensando en que el tráfico de mails iba a ser fluido y constante contraté una tarifa plana de datos para no perderme ninguno. Ahora que me he dado cuenta de que no me hace falta porque estoy siempre en casa con el ordenador encendido ya no me puedo dar de baja, porque la super oferta que contraté implicaba un compromiso de 18 meses. Un chollazo.

Pero nadie me llama para un trabajo. Nadie. Ni siquiera mi marido me llama para preguntarme qué tal estoy porque estamos todo el día en casa juntos.

Un momento, está sonando el teléfono.

¿Quién es? Mamá. 

Adoro a mi madre.

jueves, 14 de junio de 2012

La ardua tarea de hacer un CV

Me explico. Trabajé en la misma empresa durante 14 años. Entré a través de una gran amiga que trabajaba allí. Debían de tener tanta prisa por encontrar a alguien que la entrevista fue hola y adiós. Fue tan rápida y me prestaron tan poca atención que durante muchos años mi jefe creyó que yo había estudiado derecho. Menos mal que una se hace querer y sabe demostrar lo que vale.


Mi segundo trabajo surgió del primero, así que ni CV, ni entrevista, ni nada que se le parezca. Bastó con "¿te vendrías a trabajar conmigo?".


Así que llego a España y me enfrento a la ardua tarea de preparar la presentación de mi trayectoria profesional. No es nada fácil. Como comenté en otra entrada he hecho casi de todo dentro de mi sector. No es que me considere un crack, sino que 15 años dan para mucho.


Una vez recibí en la agencia un CV que me interesó mucho. No por el perfil de la persona sino por como estaba estructurado. En aquel momento no estaba buscando trabajo, en absoluto. Todo lo contrario, mi carrera en la empresa iba como un tiro. Pero como la que suscribe es muy eagle, se lo escaneó y lo guardó.


Así que busqué en el baúl de los recuerdos, lo rescaté et... voilá. Ya tenía el formato. Para el contenido me estrujé el cerebro y tras varios intentos conseguí algo que quedó bastante digno.


Ahora me encuentro con que tengo 4 modelos de CV. Todos sabemos que no conviene mentir (no vaya a ser que en la entrevista te pillen), así que me ceñí a la puritita realidad. Pero según iba viendo ofertas de empleo me daba cuenta de que tal vez era demasiado senior para lo que el mercado demandaba. Así, desde mi primer CV como profesional senior, account manager, account director y demás términos que suenan tan bien, pasé a un modelo más light, el de responsable de... hasta terminar con el simple departamento de cuentas.


Y heme aquí 10 meses después utilizando uno u otro modelo según convenga. Porque ya no soy tan selectiva con las ofertas de trabajo. Que no está el horno para bollos.